Desde que cumplí los 15 años he deseado con todas mis ganas cumplir mis sueños a toda costa y por empezar mi primer sueño es, como no, "Conocer la ciudad de Londres". Se suele decir que a esa edad es cuando más intentas vivir tus sueños o cumplirlos, pero yo nunca he tenido esa oportunidad, hasta hoy.
Sí, hoy se puede decir practicamente que cumplo mi primer sueño, el que toda 15 añera a querido, el que a consumido a los demas con tal de ser el primero en cumplirse, el que a suplicado tanto y tan deseado por mi que hasta mis amigos estaban ansiosos por que lo consiguiese y me callase la boca.
Hoy, hoy era el día, el gran día de mi vuelo a Londres junto a mi amiga Naira. Ella me prometió que algún día no muy lejano las dos estariamos perdidas por London City sin preocupación ninguna y sin nadie que nos dijese lo que hacer. Y bueno, un día no muy lejano se referia a cuando las dos tuviesemos 18 o almenos ella, ya que yo soy dos meses mas pequeña.
No he llegado a tener los 18 para irme oficialmente "libre" con mi mayoría de edad pero eso ahora mismo no me importaba para nada, con tal de irme de España y conocer la ciudad de la que tanta obsesión tenia podía quitar importancia hasta a el chico mas guapo del mundopidiendome salir.
Tenía ya todo planeado, durante todo este año he estado hablando cada día con Naira y con Nikkie ya que iba a ser nuestra anfitriona en Londres.
Nikkie y yo nos conocimos gracias a una amiga mia, ella estaba de intercambio en España durante un mes y nos hicimos tan buenas amigas en persona que seguimos nuestra amistad mediante internet. En persona la vi dos o tres veces escasamente pero esas tres veces fueron como una amistad de toda la vida eramos practicamente iguales en los gustos y claro, toda esa amistad aumentó con el paso de estos años. Naira y Nikkie no se conocen realmente pero como las dos me han escuchado hablar tanto de cada una de ellas que ya practicamente es como si se conociesen es persona, tenemos mucha confianza entre las tres.
En la maleta ya no cabía ni un alfiler, ni tampoco en mi maleta de mano. Para todos estos seis meses en Londres necesitaba eso y más que me tenía que comprar allí. Sí, seis meses, mis padres al fín y al cabo han sido buenos en eso de el viajecito y me han admitido ese tiempo para estar allí y despejarme.
Estaba de camino al aeropuerto de Madrid y nos estaba llebando el padre de Naira ya que los mios tenían que trabajar.
Eran las seis de la mañana y el avión salía a las ocho en punto, por lo tanto ni llegabamos tarde ni temprano. Naira se despidió de su padre nada mas salir del coche y bajar las maletas, yo le di dos besos y la prometí cuidar a la loca de su hija, por lo tanto no se quedó muy conforme ya que yo era peor que ella. Cojimos las maletas y nos adentramos en Barajas con buenas esperanzas de pasarnoslo en grande.
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